En este blog podrás encontrar notas, artículos y comentarios sobre asuntos relativos a telecomunicaciones, contenidos audiovisuales e Internet. Todos ellos tratarán de incorporar análisis y juicios provenientes de mi experiencia profesional como abogado y directivo de empresa y también académica como profesor. En su elección y tratamiento prevalecerá, lógicamente, la perspectiva legal y de regulación.

Empecé a trabajar en telecomunicaciones hace más de veinte años, cuando en la Unión Europea, y en España, se daban los pasos finales hacia la liberalización y la apertura a la competencia de un sector gestionado hasta entonces en régimen de monopolio, mientras en Estados Unidos, que junto a países como Suecia y el Reino Unido iba ya por delante en ese camino, se aprobaba la pro-competitiva Ley de Comunicaciones de 1996. Cualquier persona informada sabe lo extraordinario que ha sido el proceso de cambio que hemos vivido en esta industria (la de las tecnologías de la información, las comunicaciones electrónicas y el audiovisual), hasta el punto de llegar a caracterizar de forma entera a la sociedad, como sociedad de la información, o a la economía, como economía digital.

El hecho de haber participado activamente en este proceso, al que España debe buena parte de su progreso, bienestar y dinamismo, me ha llevado a iniciar este blog, que hace referencia en su nombre, Sociedad Gigabit, al objetivo de conectividad de la Unión Europea para que todos sus ciudadanos puedan beneficiarse plenamente de la revolución digital. Primero, porque puestos a hacerlo, más vale hablar de lo que se conoce, de lo que se ha vivido. Decía Montaigne que “en mis viajes, para aprender siempre alguna cosa de la comunicación con otros – que es una de las más bellas escuelas que existen -, observo la práctica de llevar siempre a mis interlocutores a hablar de aquello que mejor saben”, y continuaba citando unos versos latinos “baste al marinero hablar de vientos, al labrador de bueyes, y que el guerrero cuente sus heridas y que el pastor cuente sus rebaños”. Y segundo, porque me parece preciso para construir y avanzar en un entorno de transformación radical como el presente, tanto la reflexión crítica sobre el pasado como la propuesta, exploración y discusión de alternativas y soluciones (normativas, en este caso) sobre el futuro. El tiempo y la distancia ofrecen buenas perspectivas, creo yo, para tales labores, pero a fin de cuentas será  el lector quien, en última instancia, pueda juzgar al respecto.

 

Pedro Peña